El primer día de gobierno, como hemos hecho después de cada cambio de mando, entregamos en La Moneda una carta en la que el Movimiento Unificado de Minorías Sexuales (MUMS) solicita ser recibido por el Presidente y donde se plantean las demandas de la diversidad sexual y de género para la presente administración.

En tiempos difíciles, de reconstrucción después de un terremoto y maremoto, las energías y los esfuerzos se concentran en resolver necesidades que son de suma importancia, básicas, de personas que han perdido a familiares, amigos, vecinos, quienes han perdido sus casas, sus recursos, sus trabajos, parte de su historia. En torno a esto se ha organizado la solidaridad de muchos para ir en ayuda de quienes lo han pasado peor.

Con todo, consideramos que es nuestro deber no olvidar nuestro rol político y social desde la sociedad organizada, desde el activismo por los derechos de la diversidad sexual y de género y desde una praxis cotidiana que da sentido a nuestras exigencias. Así, estamos observantes a que se cumplan las promesas de campaña; que los gestos, como la pareja gay de la franja electoral del actual Presidente, tengan algún correlato con su gestión, y no se conviertan en otra promesa electoral no cumplida.

Por esto consideramos necesario levantar la voz de la diversidad para decir que no olvidamos nuestras exigencias de un Chile que respete los derechos para todas las personas, sin discriminación de ningún tipo, en especial sin discriminación por orientación sexual ni de género. Sería un gran signo de reparación para el país que las nuevas autoridades reciban a la diversidad sexual y además que se constituya la agenda de los derechos de la diversidad; hay deudas de la democracia que deben ser saldadas, en lo legal, matrimonio para personas del mismo sexo, ley de identidad de género, ley antidiscriminatoria, para empezar a igualar ciudadanías que hasta hoy se han mantenido en un segundo lugar en nuestra sociedad.

También exigimos participación, que se incluya a las organizaciones de la sociedad civil en la formulación de leyes, que se creen los mecanismos de participación ciudadana. Hemos sido parte de la elaboración de campañas como la de prevención de VIH, y se hace necesario continuar con la labor de profundizar la investigación, la prevención y el tratamiento del VIH/Sida en nuestro país.

Es un deber ético del nuevo gobierno no olvidar sus responsabilidades con todos y todas aquellos que habitamos este país, con aquellos/as que no pertenecemos a las sexualidades mayoritarias, ni a las minorías que deciden desde la política tradicional.

Esperamos la reconstrucción de un país en todo sentido, que nuestras leyes y políticas den cuenta de la multiculturalidad, un valor que enriquece nuestra convivencia. Esperamos la reconstrucción, no sólo de los daños que ha dejado el terremoto, sino de los daños que ha dejado una democracia que no ha sabido garantizar igualdad de derechos para todas las personas.

* Por Angelicx Valderrama, presidenta de MUMS / La Nación