Se viene la cuenta pública del nuevo gobierno. Este 21 de mayo muchos y muchas esperan que el Presidente se refiera a la unión civil para parejas del mismo sexo. Recordamos su campaña televisiva en la cual una pareja de homosexuales le habla al oído, y él nos dice que será la voz de los sin voz, ¿cuál habrá sido el contenido de ese íntimo mensaje al oído?

Ya se han levantado voces que se contradicen desde sectores de gobierno, algunos niegan que éste sea un tema fundamental para tratarse en esta primera cuenta pública, otros recuerdan que fue un compromiso de campaña del actual Presidente, como vender las acciones de Lan o Chilevisión. Las incomodidades propias que genera un tema presente, gracias a las organizaciones de diversidad sexual, en la agenda pública desde hace años, pero que no ha sido recogido por quienes dicen representarnos en los lugares de decisión.

“Yo no tengo nada contra los homosexuales, cada uno tiene derecho a vivir como quiera, pero otra cosa es legitimar una unión de hecho con los mismos derechos que un matrimonio”, ha dicho la diputada María Angélica Cristi en entrevista con una radio. Me pregunto ¿qué entenderá la honorable diputada por estar “en contra” de alguien? ¿Acaso el hecho de que algunos puedan optar al matrimonio y otros sólo puedan convivir “de hecho” no le parece a la diputada una discriminación?

¿No es legítimo para lesbianas, transexuales o gays sentir que los poderes del Estado están en “su contra” cuando las leyes que nos conciernen, como la antidiscriminatoria, lleva seis años en el Congreso? ¿Cuando la Corte Suprema no se integra al grupo de trabajo que debe responder ante las observaciones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos sobre el caso de discriminación a una jueza lesbiana, o cuando el gobierno retrasa esta respuesta y no da señales claras de cumplir sus promesas de campaña?

En la prensa argentina aparece la fecha en que el Senado discutirá la ley de matrimonio en ese país, que incluye adopción; algunos senadores ya han comprometido su asistencia a encuentros con organizaciones de diversidad sexual. Cuando el proyecto fue discutido por los diputados argentinos, desde sectores conservadores se ofrecía como salida la unión civil para no aprobar matrimonio. En Chile los más liberales hablan de unión civil. Qué grandes diferencias.

La unión civil es pensada desde ciertos sectores como una forma de regular el patrimonio de las parejas, que no se rigen por el contrato matrimonial. Cuando la diversidad sexual y de género insiste en todos los derechos para todos y todas, comprende mucho más que esto. No es sólo la regulación de los bienes materiales que algunas parejas han acumulado en conjunto. Lo que se debe proteger o resguardar es la igualdad de derechos ante la ley, porque muchas parejas de lesbianas u homosexuales no pertenecen a una clase social que les permita acumular riquezas o patrimonio.

Cuando exigimos matrimonio para quienes lo deseen, lo que pretendemos es igualdad jurídica que nos permita acceder a los mismos derechos sobre las políticas de bienestar social, de salud, vivienda o educación, igualdad que propenda al respeto por las diferencias y las diversidades presentes en nuestra sociedad.

* Por Angelicx Valderrama, presidenta de MUMS / La Nación