El pasado día 21 de junio del 2010, nos reunimos distintas organizaciones sociales e individuos, quienes nos congregamos a propósito de la convocatoria abierta realizada por OCEP Zonal Santiago en torno al repudio frente a la realización y el fomento de terapias reparativas de la homosexualidad, las cuales son promovidas por la Universidad de los Andes, por académicos ligados a la Pontificia Universidad Católica de Chile y al Centro de Bioética de la Facultad de Medicina de esta casa de estudios, por la Revista Hacer Familia, por innumerables medios virtuales asociados a algunos sectores eclesiásticos y por la Sociedad Chilena de Bioética, a través de publicaciones, campañas, seminarios y prácticas terapéuticas que señalan tanto la patologización de esta orientación sexual como la castidad del homosexual, entre otros abusos.

Entre los asistentes que participaron de la convocatoria, se encontraban representantes de MOVILH, del MUMS, estudiantes y profesionales de psicología y de otras disciplinas, tanto de santiago como de regiones, y miembros de OCEP Zonal Santiago.

Los profesionales que promueven estas prácticas discriminatorias los señalamos a continuación: Mons. Fernando Chomali, Prof. María Alejandra Carrasco, Ps. María Marcela Ferrer, E.U. Paulina Johnson, Dr. Christian Schnake, Ps. Gerard J.M. van den Aardweg y el Psiquiatra Francisco Bustamante. Todos estos han realizado y promovido estas practicas y seminarios, y han producido literatura al respecto, en donde los 5 primeros están vinculados a la PUC y al centro de bioética de la facultad de medicina, en tanto que los últimos ligados a la U. de los Andes. Otros profesionales que promueven estas practicas y publicaciones son: María Elena Larraín, Directora de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes y Beatriz Zegers, docente de esta misma universidad; Julio Pallavicini, profesor titular de Psiquiatría en la Universidad de Chile y profesor adjunto de Psiquiatría en la Universidad Católica, Pedro Valentini, orientador y miembro del consejo de dirección del Colegio Tabancura, Isabel Margarita Arraztoa encargada de la orientación familiar en la Fundación Hacer Familia, y Richard Cohen, Terapeuta de los Estados Unidos que promueve estas practicas y literatura en Latinoamérica y el mundo, al igual que Gerard J.M. van den Aardweg.

Estas terapias reparativas constituyen una práctica abiertamente discriminatoria y que atenta en forma directa en contra de la dignidad y de los derechos humanos. Estas perspectivas y formas terapéuticas, si bien para algunos son una “alternativa” legítima dentro del marco democrático y pluralista de la psicoterapéutica, no obstante, son en realidad una falacia de la diversidad y de la democracia, pues, directamente señalan que la vivencia y orientación homosexual es una patología, una anormalidad y un acontecimiento de deformación natural y/o distorsión cultural. En este sentido, su existencia responde más bien a una legitimación producida por la hegemonía de ciertos sectores eclesiásticos, científicos, políticos, económicos e institucionales que tienen influencia y poder para imponer su moralidad en todas las dimensiones de la vida cotidiana.

Promulgar, promover, no rechazar, omitirse, y por cierto, valorar estas prácticas discriminatorias a través de la formación de futuros psicólogos y psicólogas, y en cualquier esfera de la sociedad, conduce no sólo a la naturalización de estas acciones que reafirman la exclusión, la estigmatización social y la marginación de quienes cuestionan la hegemonía de la heterosexualidad como la única practica natural y normal, sino que, además, nos vuelven cómplices, reproductores y legitimadores de los atentados a los derechos humanos.

Si bien las instituciones científico-políticas mundiales hace mucho tiempo que han señalado que esta orientación sexual dejó de ser una patología (ONU, OMS, OEA, DSM, APA, SIP, lamentablemente la transexualidad en el DSM sigue siendo un trastorno, cuestión que repudiamos), sin embargo, es importante que no nos confundamos, pues, la promoción, visión y práctica de las terapias reparativas como forma de “sanar” la homosexualidad, entre otras prácticas sexuales no heterosexuales, no es una discusión científica, académica o experimental, sino que esta problemática es profundamente ética, vale decir, es sobre los derechos humanos.

Por otro lado, el Colegio de Psicólogos de Chile, en el año 2008, manifiesta por primera vez su rechazo público ante el ejercicio de dichas terapias, señalando que la homosexualidad no es enfermedad, lo cual sólo pudo ocurrir tras continuas peticiones formuladas por el MOVILH. Sin embargo, para el año 2009 el actual presidente del colegio de la orden, el señor Leonardo Villarroel, al ser interpelado acerca de las implicancias de éstas terapias en la formación de estudiantes de psicología que realiza la Universidad de Los Andes señaló, a través del diario La Nación, lo siguiente: Valoro positivamente que la Universidad de los Andes sea lo que dice ser; imparte una formación inspirada en el espíritu del Opus Dei y no podría hacer otra cosa que la que hace. Enseñan de acuerdo a cómo ha definido su Misión y su Visión en la Educación Superior; todo el que ingresa a estudiar en ella, supongo, aspira a proyectarse como profesional imbuido en los principios propios de la Prelatura.

Cuando en el 2009 el MOVILH demandó a Villarroel corregir sus dichos públicamente, nunca hubo respuesta satisfactoria. En este escenario, cuando la OCEP Zonal Santiago en mayo del 2010 emplazo al colegio a desdecirse sobre estos dichos, a pedir disculpas públicas, a iniciar un proceso el los tribunales éticos de la colegiatura a los responsables, o en su defecto, la renuncia inapelable de la directiva nacional, el señor Villarroel señaló que dichas prácticas son propias de la pluralidad y convivencia democrática (Simposio sobre Acreditación, Universidad ARCIS).

En este contexto, creemos que esta postura “legitima” la existencia y promoción de dichas visiones y prácticas discriminatorias. Sostenemos que una postura que entienda la diferencia como desviación es, en sí misma, antidemocrática y antiética. En este sentido, lo esperable y de sentido común es que la entidad representante de todos los psicólogos/as de Chile, tanto a nivel de colegiados como a nivel institucional, rechazara, repudiara y buscara las alternativas para prohibir estas acciones.

En este camino, hemos considerado que las disculpas públicas ya no son suficientes; que desdecirse y rectificarse debió ser en el mismo momento en que se señaló el error (lo cual fue solicitado el mismo día que salió publicada la entrevista en La Nación) y que, definitivamente, estas prácticas terapéuticas deben ser prohibidas en toda el área de la salud de nuestra sociedad, por lo cual, exigimos “LA RENUNCIA CATEGÓRICA E INMEDIATA DE LA DIRECTIVA NACIONAL DEL COLEGIO DE PSICÓLOGOS DE CHILE, POR SUS DICHOS Y NEGLIGENCIAS, Y LA PROHIBICIÓN DE TODA PRÁCTICA REPARATIVA DE LA HOMOSEXUALIDAD”.

Desde esta perspectiva, cuestionamos los argumentos a favor, de que el uso de estas terapias son un acontecimiento libre y voluntario, pues, con estos fundamentos no sólo se invisibiliza el campo social en el que opera el prejuicio y la intolerancia hacia la homosexualidad, la bisexualidad y la identidad de género transexual, sino que, deliberadamente se omite que estas visiones e instituciones son causa directa, en muchos casos, del sufrimiento, e incluso, el de atentar en contra de la propia vida por parte de estas personas.

Sostenemos que la imposición de creencias y prácticas reversivas que ejerce la persona del/a terapeuta en torno a la identidad sexual de sus pacientes, constituye en sí misma la vulneración del derecho y autonomía del/a otro/a, para decidir sobre su propio bienestar de vida y concepto de salud mental.

Por todo lo anterior, convocamos a las personas y colectividades, a las organizaciones de diversidad sexual, a la comunidad estudiantil y profesional de la psicología y a otras disciplinas, a los/as académicos y directivos de escuelas y facultades, a las autoridades y organismos del Estado, a todas y todos, a que manifiesten su repudio a las prácticas terapéuticas reparativas de la homosexualidad. Los convocamos a que se sumen a este movimiento; que se informen al respecto y que colectivicen esta problemática, opinando, denunciando y/o participando activamente del proceso; generando movimientos e incentivando abrir aun más la discusión, pues, aun hoy, tenemos a nivel institucional categorías de trastorno a personas que han orientado su sexualidad desde su autodeterminación, como es, la identidad transexual. Llamamos a toda la comunidad de la psicología a detener estos hechos y a la ciudadanía a no aceptar estos abusos.

En definitiva, llamamos a la sociedad chilena a que no acepte más el atropello y atentado a sus derechos fundamentales, y a que se sume a esta convicción y lucha

Cordialmente,

CONVOCATORIA
POR LA PROHIBICIÓN DE LAS TERAPIAS REPARATIVAS DE LA HOMOSEXUALIDAD Y LA DIVERSIDAD SEXUAL, Y POR LA RENUNCIA DE LA DIRECTIVA DEL COLEGIO DE PSICOLOGOS DE CHILE.

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