Ha pasado un día desde que la XII Marcha por la Diversidad Sexual se llevó a cabo de Plaza Italia por Alameda hasta la Avenida España, en Santiago de Chile, y aún no se ha cubierto el evento adecuadamente por la prensa chilena tradicional. Había aproximadamente 20.000 personas presentes, incluidos los miembros de los dos grupos que organizaron la marcha, MUMS (Movimiento por la Diversidad Sexual) y ACCIONGAY, así como representantes de más de cuarenta otras organizaciones, colectivos, partidos políticos, grupos de apoyo, centros culturales, entre otros. No sólo esta actividad se hace más grande y mejor cada año, pero es la manifestación política más numerosa y pacífica en Santiago de Chile, porque jamás uno de los miles de participantes ha sido detenido.

Sin duda, con tan amplia adherencia, este movimiento político no podría ser ignorado por los medios de comunicación. Pero básicamente fue. Desde 2009, el número de canales de televisión chilena que cubre el evento es poco, la prensa tradicional distorsiona lo ocurrido, y, aunque hubo un mar de fotógrafos documentando el progreso de la marcha, las fotos publicadas en los medios de comunicación son pocas.

De acuerdo a MUMS y ACCIONGAY, había alrededor de 20.000 personas participando en la marcha. Pero, independientemente de este gran volumen de seguidores del movimiento LGBT, sólo un corto resumen de la marcha logró llegar a las noticias locales. Además, sólo algunos artículos sobre el evento fueron publicados en la prensa escrita, y cada uno estima un número de participantes completamente diferente, que van desde cientos hasta 10.000, citando erróneamente a los organizadores. Revisando las fotos de la actividad, es difícil entender cómo alguien puede contabilizar menos de 20.000 personas.

Los artículos publicados por los medios de comunicación populares también tendían a centrarse más en lo impactante y controversial. El ambiente de la marcha estaba tan lleno de la política, escritores y todo tipo de artistas diferentes, que es ridículo lo poco que se informó sobre el mismo. El mensaje de que somos personas y merecemos los mismos derechos resonaba a través de cada actuación y discurso pronunciado ese día. Cada orador hizo hincapié en este mismo mensaje que, independientemente de la condición de minoría, ya sea sexual, étnica, socio-económica, o cualquier otra, nos merecemos los mismos derechos, y la discriminación tiene que parar. Además, se entregó a las principales agencias y medios presentes, una carpeta con informaciones relevantes: un punteo de las exigencias del movimiento LGBT, listado de líderes de opinión en temáticas LGBT presentes en la marcha para entrevistas, todo para facilitar el trabajo de los y las periodistas. Las demandas son la parte más importante de la manifestación y no fueron enfatizadas en la poca cobertura de la prensa.

Algunos de los medios de prensa señalaron como uno de los organizadores del evento un grupo que ni siquiera estuvo ahí, y no mencionó a una de las dos organizaciones que convoca la marcha desde 1998. El grupo indicado en estos artículos tiene un poder mediático de gran alcance, pero no era difícil darse cuenta que no tenían nada que ver con esta actividad específica.

La falta de cobertura de los medios de comunicación en estas dos últimas marchas es un problema grave para los movimientos LGBT. No reconocer la grandeza de esta actividad, de qué se trataba, y quienes la organizaron, es una forma de negar que alguna vez sucedió realmente. Sin indicar con precisión cuántas personas se presentaron y marcharon por la diversidad sexual, como se sabrá sobre los numerosos partidarios de estes movimientos? ¿Cómo pueden estos colectivos visibilizarse si los medios de comunicación no publican sus logros y demandas?

La Marcha por la Diversidad Sexual de este año es un testimonio de la obvia gran cantidad de apoyo que el movimiento LGBT tiene en todo el país, pero la respuesta de los medios de comunicación es también un reflejo de la sociedad chilena. No sólo la sociedad chilena ha rechazado sistemáticamente cualquier persona no heterosexual, pero ahora los medios de comunicación también han, efectivamente, rechazado y censurado esta manifestación porque es contrario a la llamada “norma”. ¿Por qué Chile se incomoda tanto con el tema de la diversidad sexual a punto de que los medios de comunicación decidan que es mejor no cubrir la demostración? Este acto de homo-lesbo-transfobia debe ser reconocido exactamente por lo que es si hay alguna la esperanza de un mañana mejor. Después de todo, todas las personas estamos hechas del mismo material y, al final, somos sólo seres humanos, ¿o no?

* por Melanie Keller